l proyecto parte de la idea de crear una segunda residencia familiar donde el confort y la tradición se encuentran en equilibrio.
El proyecto está concebido con una mirada al futuro, pensada para crecer y ampliarse, permitiendo que nuevas generaciones continúen el proyecto. La vivienda, distribuida en tres niveles – semisótano, baja y primera-, combina materiales tradicionales como la piedra y la madera, junto con una gama cromática de tonos tierra y vino que evocan el paisaje y la cultura vitivinícola de la zona. Un garaje merendero adosado amplía el programa funcional, convirtiéndose en el punto de reunión y celebración familiar.
El resultado es una arquitectura cálida, arraigada y perdurable.

