El proyecto parte de una decisión poco convencional: invertir el orden funcional de la vivienda.
La planta principal se sitúa en semisótano, aprovechando la inercia térmica del terreno para optimizar la eficiencia energética y mejorar el confort interior, mientras que el almacén y la zona de aparcamiento ocupan la planta superior, aprovechando la cota de la calle principal de acceso, adaptándose la arquitectura al terreno.

